lunes, 13 de junio de 2011

Lección

“Cuando escribimos se cumplen nueve días desde que un cataclismo natural abriese la caja de Pandora de las pesadillas que la ficción fílmica y literaria ha soñado en el último siglo. Y, en concreto, las que desde la hecatombe de 1945 han tenido a Japón como escenario. A día de hoy resulta probable que se haya consumado un grave accidente cuando este texto vea la luz; y sólo posible que los operarios que se juegan la piel para aplacar Fukushima logren confinar al genio atómico en su arcón. Sobra añadir que, de cumplirse lo primero, se habrá desatado una calamidad sin apenas parangón, cuya gravedad oscilará entre el horror de Chernóbil y la devastación que remató la Segunda Guerra Mundial, cuando el bombardeo de Hiroshima y Nagasaki sumó cerca de 150.000 muertos y una legión de heridos, amén de secuelas que aún duran. Sea cual fuere su desenlace, el presente trance deber suscitar una meditación que rehúya tanto el catastrofismo como la frivolidad, y que ante todo alumbre el hondo sentido de lo que ocurre en Fukushima, esa ominosa terminal de una civilización cegada por el mito del progreso y la tecnolatría.


Entre otras posibles, el desastre en ciernes insinúa una lección que, más allá del debate nuclear, la humanidad debería asumir so pena de que el sueño de su razón siga forjando monstruos, como expresó Goya en su aguafuerte preclaro. Una enseñanza sapiencial que no emana del acervo tecnocientífico de que dispone, sino de una antigua pero nada caduca herencia que los presentes sistemas de instrucción empujan al olvido. Los mitos de Occidente y Oriente lo ilustran a modo: a instancias del diablo, Adán y Eva muerden el fruto del árbol del conocimiento y son expulsados del paraíso; Prometeo arrostra un castigo feroz tras robar el fuego de la vida a Zeus y dárselo a los humanos; Nemrod porfía en alzar un colosal zigurat, cuya cúspide rete a Dios en su mismo cielo, pero éste lo destruye y trueca el idioma común en una Babel de lenguas; Dédalo implanta a su hijo Ícaro unas alas que lo elevan a las alturas, tanto que el sol derrite la cera que fija las plumas, y el joven se desploma al suelo en picado.


Del Génesis bíblico a Godzilla y El planeta de los simios – pasando por el Fausto de Goethe y Mann, el Frankenstein de M. Shelley o El aprendiz de brujo de Dukas-,la añeja lección enseña que ese arrogante desafuero contra los humanos límites que los griegos llamaron hybris -ese pecado de endiosada soberbia, en la tradición semita- se cobra siempre una factura impagable. Séase creyente, agnóstico o ateo, tales mitos sugieren una acientífica aunque abisal sabiduría acerca de los límites del poder y conocer que refuta la fe tecnocrática en boga. Pero también, al tiempo, narran y lamentan que el ser humano -ambiguo, indigente, ignorante a fuer de racionalista, casi siempre miope- a duras penas se muestre capaz de asumirlo. El frágil animal fantaseador que somos, en lúcido dictum de Nietzsche, tiende a vivir embriagado por una voluntad de poderío que le lleva a crecer, multiplicarse y extender su férula sin tasa, y a creer a pie juntillas en ilusiones y espejismos de toda especie.


Ni ángel ni bestia, según Pascal, se sueña no obstante Dios, y busca endiosarse a cualquier precio, embargado por una primordial idolatría en cuya entraña -como sugieren la caverna de Platón, el velo de Maya hinduista, La vida es sueño de Calderón o la película El show de Truman- vive sin darse cuenta.


Desencadenada por la naturaleza, la calamidad que acaba de azotar Japón es en sí inevitable. Pero la fisión atómica que amenaza desbocarse en Fukushima podría precipitar un impredecible cataclismo, riguroso fruto de la cultura y la acción -y omisión-humanas. Erigida sobre una inquieta falla tectónica por el único país que ha padecido el infierno nuclear, sus reactores no sólo encierran un posible -e irreversible- apocalipsis, sino una enseñanza implacable. A lomos de la opulencia tecnológica, la humanidad extiende su imperio a casi todos los rincones de la naturaleza y la vida. Y sin embargo, ebria de esa compulsiva ansia que parece catapultarla más alto aún, no repara en que la ilusión de progreso puede resultar en regreso. Ni tampoco en que el desafuero económico, biopolítico y medioambiental que la globalización fomenta deriva de su hybris sempiterna, que sólo una sabiduría basada en la autolimitación, la sobriedad y la mesura podría domeñar acaso.


Una lección de Fukushima, de Albert Chillón y Lluís Duch en La Vanguardia



A pesar del superlativo barroquismo que inunda el texto leído, el mensaje descifrado es claro: Dejemos de otorgarle importancia a la magnitud de la catástrofe y reflexionemos sobre cómo y quién nos ha llevado hasta este punto. Para expresar mi opinión sobre la actual catástrofe nuclear, permítanme remontar hasta la causa de este remoto origen: el afán lucrativo.


Llegó un día en que el animalillo que éramos abandonó el sílex, el fuego, en definitiva dejó de ser un homo neandertal para convertirse en un hombretón de negocios el cuál jugueteando con electrones, descubrió la electricidad. Este último animal, era ya más sofisticado y sus necesidades iban más allá de las más primarias en la pirámide de Maslow. Este fenómeno revolucionario de la electricidad, que aportaba comodidad en muchos aspectos, era una gran demanda en la ciudadanía. Para abastecer a cada uno de aquellos “hambrientos de luz” ingeniaron más tarde una manera de generar electricidad en grandes cantidades dando lugar a las gigantes centrales nucleares. Pocas fueron las previsiones a largo plazo del nuevo y caro juguete de la humanidad, aunque no ignorábamos todas sus posibles consecuencias, pero aún así la balanza lo decía bien claro: “sigamos adelante con el proyecto pues la demanda es grande y también lo son los beneficios”. Ahora nuestra balanza habla por sí sola: “No vale la pena seguir con el proyecto, pues la energía nuclear tiene muchos riesgos para el ecosistema”.


Si bien es cierto, que el pez grande come el pequeño, el león come a la cebra, el humano actual, come y controla lo que quiere. Pero no nos olvidemos, que detrás nuestro está la omnipotente fuerza de la naturaleza. Por si nos habíamos olvidado de ella, el 11 de marzo hizo una aparición que tuvo como escenario la isla de Japón, demostrándole al engreído humano que sigue siendo imparable. Después de la fuerte sacudida y el posterior tsunami, la isla sufrió recortes costaneros importantes, pero nada más. El culpable de la secuela más redundante –el desastre nuclear- tiene un nombre: el HOMBRE. El primer error, construir una central nuclear al nivel del mar en una zona de placa tectónica. El segundo error, seguir con los proyectos nucleares y no ingeniar otros de carácter ecológico.


No nos hacen falta más lecciones de la naturaleza, no nos falta conocimiento para ingeniar, tan solo nos falta un poquito más de tiempo, un buen gobierno en cada país que gestione bien el dinero y que sea capaz de abandonar otra crisis más, un Misterio de Educación que promueva agudizar el ingenio de los jóvenes para nuevas soluciones, una educación que promueva valores cómo el cuidado del medio ambiente y que el dinero no lo es todo.


En resumen, quizás, una vuelta atrás, tal y como proponen los autores, una vuelta a lo sencillo, a lo imprescindible, a lo natural.



Sin lugar a duda, lo sucedido en Fukushima es una lección a la humanidad ciega por satisfacer las necesidades a cueste lo que cueste. Kant, en su día se planteó cuatro dudas que aún a día de hoy siguen en el aire:

jueves, 9 de junio de 2011

Olvido

Me cuesta olvidar tanto de ti
Siempre parece fantasía
No recordar todos esos días
Junto a ti, para ti, sin ti.

Amor, olvidar, palabras vanas
De las que todos usamos,
Abusamos sin cesar, en gran cantidad,
Y en vano son más usadas.

Y te quedas allí
Siempre mirando al mar
Que te siga amando
Mi corazón dice
Aunque la razón
Me dice que olvide.

Hasta que la luna albiro
Su fina tez de oriente, pienso
Porque cuando esos ojos miro
Me pierdo y no me encuentro

Olvidar la data,
Dejarte unas llaves,
Aunque de amar...
¿puedes olvidarte?

martes, 10 de mayo de 2011

[...]

Porqué... ¿PORQUÉ? No entiendo este mundo. Demasiada gente, demasiada hablando, murmurando, escuchando, sintiendo, odiando, amando, envidiando, perdonando... Nos abordan tantas cosas en tan poco tiempo, tanta información que la mitad la ignoramos. despreciamos aquella que no nos gusta y únicamente nos centramos en eso que queremos. 
Pero... ¿eso es lo mejor que nos puede pasar? ¿Es lo que más nos conviene, lo que más necesitamos, y por el cual somos capaces de cualquier cosa? ¿Somos más importantes nosotros que otro ser? Total, para conseguir lo que queremos. O... ¿Podemos ser capaces de dejar nuestro ombligo en paz y levantar la vista para ver, no solo con los ojos, sino también con el corazón y los demás sentidos de los que hemos sido dotados para poder ves más allá?

miércoles, 4 de mayo de 2011

La niña de Marte

“Lo que cuenta al final no son los años de tu vida sino la vida de tus años”.
Abraham Lincoln

Nunca os olvidéis de quiénes sois.

-ESTEFI-


lunes, 2 de mayo de 2011

El criado y la muerte

“Erase una vez, en la ciudad de Bagdad, un criado que servía a un rico mercader. Un día, muy de mañana, el criado se dirigió al mercado para hacer la compra. Pero esa mañana no fue como todas las demás, porque esa mañana vio allí a la Muerte y porque la Muerte le hizo un gesto.
Aterrado, el criado volvió a la casa del mercader.
-Amo,- le dijo- déjame el caballo más veloz de la casa. Esta noche quiero estar muy lejos de Bagdad. Esta noche quiero estar en la remota ciudad de Ispahán.
-Pero, ¿por qué quieres huir?
-Porque he visto a la Muerte en el mercado y me ha hecho un gesto de amenaza.
El mercader se compadeció de él y le dejó el caballo, y el criado partió con la esperanza de estar por la noche en Ispahán.
Por la tarde, el propio mercader fue al mercado y, como le había sucedido antes al criado, también él vio a la Muerte.
-Muerte- le dijo -¿por qué le has hecho un gesto de amenaza a mi criado.
-¿Un gesto de amenaza, contestó la Muerte, ‘no, no ha sido un gesto de amenaza, sino de asombro. Me ha sorprendido verlo aquí, tan lejos de Ispahán, porque esta noche tengo una cita con él en Ispahán.”

Esta es una leyenda árabe que habla del destino, que por mucho que intentes huir no vas a poder por que esta “escrito”. Me gusta mucho por que relata el miedo que tenemos los humanos a morirnos y que hacemos cualquier cosa por impedirla, da igual donde vayamos la muerte nos llegara igual. La muerte también forma parte de la vida, si fuéramos inmortales no tendría sentido la vida.

martes, 12 de abril de 2011

Buenas Juanma!

Buenas manco de la ronda... de Dalt! "Frase de Esther"
En horario lectivo, pero legal, te dedicamos esta entrada en el blog que hemos creado para la clase de castellano. Queríamos hacerte partícipe de nuestra idea. ¿Has visto el anuncio de Volkswagen? Nos hace pensar en ti cada vez que lo vemos.
PD: Todo esto para decirte que visites y escribas en el blog, ahora que tienes tiempo de sobra... ¿Verdad?

lunes, 11 de abril de 2011

Improbabilidad o imposibilidad

La Real Academia Española define palabra imposible como algo que no tiene facultades ni medios para llegar a ser o suceder. Y define improbable como algo inverosímil que no se funda en una razón prudente. Puestos a escoger prefiero la improbabilidad a la imposibilidad. Como a todo el mundo, supongo. La improbabilidad duele menos y deja un resquicio a la esperanza, a la épica. Que David ganara a Goliat era improbable, pero sucedió. Un afroamericano habitando la Casa Blanca era improbable, pero sucedió. Nadal desbancando del numero uno a Federer…, una periodista convertida en princesa…, el 12-1 contra Malta… El amor, las relaciones, los sentimientos no se fundan en una razón prudente, por eso no me gusta hablar de amores imposibles sino de amores improbables. Porque lo improbable es por definición probable. Lo que es casi seguro que no pase… es que puede pasar. Y mientras haya una posibilidad, media posibilidad entre mil millones de que pase… vale la pena intentarlo.

Este texto da esperanzas a luchar por cualquier cosa aunque haya muy pocas posibilidades de conseguirlo. Te da esperanzas a luchar por una relación o por un sueño. Por ejemplo, todos los tenistas desean llegar al número uno en la ATP. Todas las niñas de pequeñas sueñan en convertirse en princesas, etc. La improbabilidad te da una esperanza aunque sea muy pequeña. Hay que intentar luchar por aquello que queremos desde pequeños.

jueves, 7 de abril de 2011

Nuestro legado.

Siguiendo en la línia de las últimas publicaciones he decidido comentar dos textos con el mismo mensaje. El primer texto pertenece al libro Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes, y el segundo a La Vida es Sueñó de Pedro Calderón de la Barca.

“[…] Y ninguna comparación hay que más al vivo nos represente lo que somos y lo que habemos de ser como la comedia y los comediantes. Si no, dime: ¿No has visto tú representar alguna comedia adonde se introducen reyes, emperadores y pontífices, caballeros, damas, y otros diversos personajes? Uno hace el rufián, otro el embustero, éste al mercader, aquél el soldado, otro el simple discreto, otro el enamorado simple; y acabada la comedia y desnudándose de los vestidos de ella, quedan todos los recitantes iguales. -Sí he visto –respondió Sancho. -Pues lo mismo-dijo don Quijote- acontece en la comedia y trato de este mundo, donde unos hacen los emperadores, otros los pontífices, y, finalmente, todas cuantas figuras se puedan introducir en una comedia; pero en llegando al fin, que es cuando se acaba la vida, a todos les quita la muerte las ropas que los diferenciaban, y quedan iguales en la sepultura”

"Y sí haremos, pues estamos en un mundo tan singular, que el vivir sólo es soñar; y la experiencia me enseña, que el hombre que vive sueña lo que es hasta despertar. Sueña el rey que es rey, y vive con este engaño mandando, disponiendo y gobernando; y este aplauso, que recibe prestado, en el viento escribe, y en cenizas le convierte la muerte (¡desdicha fuerte!); ¡que hay quien intente reinar, viendo que ha de despertar en el sueño de la muerte! Sueña el rico en su riqueza que más cuidados le ofrece; sueña el pobre que padece su miseria y su pobreza; sueña el que a medrar empieza, sueña el que afana y pretende, sueña el que agravia y ofende, y en el mundo, en conclusión, todos sueñas lo que son, aunque ninguno lo entiende[...] ¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son."


En mi opinión ambos textos, aunque a través de diferentes ejemplos, pretenden transmitir la misma idea: la igualdad de las personas y la importancia del mundo espiritual por encima del material. Cervantes ilustra este concepto mediante la extrapolación de lo acontecido en una obra de teatro a la realidad. Calderón de la Barca, por otra parte, compara la vida con un sueño del que es inevitable despertar para encontrarnos como realmente somos. He decidido comentar estos dos textos porque comparto la opinión que se extrae de ellos: la muerte nos iguala a todos, haciendo que cualquier distinción existente en vida desaparezca. Así pues no merece la pena dedicar toda la vida a acumular riquezas o poder, porque nada de eso trasciende más allá del mundo terrenal. Sin embargo el mensaje no debe ser malinterpretado. Tanto los textos como mi interpretación pueden inducir a pensar que su mensaje implica que no merece la pena hacer nada en esta vida, ya que nada de eso tiene importancia al final. Desde mi punto de vista los fragmentos no defienden esta postura, es más, yo creo que es importante aprovechar la vida al máximo e intentar cambiar cuanto sea posible a mejor, ya que, aunque nuestras vidas son efímeras, el legado que dejamos a las generaciones futuras sí que tiene una vida más alla de la muerte. Al leerlos, me sugieren la idea de que sí que importa realmento es el mundo espiritual, los valores, los ideales, las creencias... pues estas son, a menudo, el pilar que nos sostiene y nos impulsa a seguir adelante cuando las demás cosas parecen perder el sentido.


miércoles, 6 de abril de 2011

Una imagen vale más que mil palabras

“Una vez le preguntaron a Lewis Hine, un fotógrafo de guerra, porque había elegido esa profesión. El contestó que si pudiese explicar con palabras todo lo que veía no necesitaría cargar todo el día con una cámara de fotos. Yo también lo creo. Hay cosas que no podemos explicar con simples palabras, cosas como seguir vivos, sentimientos como el amor y el compromiso. Quizás por eso nuestra vida se compone de imágenes, momentos congelados en el tiempo para siempre, de decisiones que cambian, sin remedio, el rumbo de las cosas. De fotografías fijas guardadas en la memoria que nos recuerdan, cada segundo, lo hermoso que es vivir.”

Esta frase me hace reflexionar mucho sobre la vida, porque como dice es hermosa. La vida es muy complicada pero nosotros nos la complicamos más, buscando problemas donde no los hay. En una fotografía podemos observan muchos sentimientos,recuerdos y por eso “Una imagen vale más que mil palabras”.

lunes, 4 de abril de 2011

Encender una vela es proyectar una sombra

Bueno, primera entrada del blog después de la inauguración de Noemi, y me he decantado por el comentario de este fragmento, del libro "Un mago de Terramar" escrito por LE GUIN, Ursula, que ya desde tercero de la ESO me tiene captivado.

- Esto es una piedra, tolk en la Lengua Verdadera - dijo, mirando amablemente a Ged -. Una piedrecita de la Isla de Roke, una minúscula porción de la tierra seca en que viven los hombres. Esta piedra es ella misma. Es parte del mundo. Por medio de la Ilusion y el cambio puedes hacer que parezca un diamante o una flor o una mosca o un ojo o una llama... - La piedra se transformaba de instante en instante en las cosas que él iba nombrando, y volvía a ser piedra.- Pero son sólo apariencias. La Ilusión engaña al observador; le hace ver y sentir que el objeto se ha transformado. Pero no lo transforma. Para transformar esta piedra en una gema tienes que ponerle otro nombre verdadero. Y eso, hijo mío, hasta con una piedrecilla tan pequeña como ésta, es cambiar el mundo. Se puede hacer. En verdad se puede. Es el arte del Maestro de Transformaciones, y tú lo aprenderás, cuando estés preparado. Mas no transformarás una sola cosa hasta que no sepas cuál será el bien y el mal que resultará. El mundo se mantiene en Equilibrio. El poder de Transformación y de Invocación de un mago puede romper ese equilibrio. Tiene que ser guiado por el conocimiento, y servir a la necesidad. Encender una vela es proyectar una sombra…
Miró otra vez el guijarro en el hueco de la mano.
- También una piedra es una cosa buena, ¿sabes? - siguió diciendo, en tono menos grave-. Si las Islas de Terramar fueran todas de diamante, tendríamos aquí una vida dura. Goza con las ilusiones, muchacho, y deja que las piedras sean piedras.

No se vosotros, pero cuando acabo de leer este fragmento me vienen tantas cosas a la cabeza, vale que puede que en un principio te puedas quedar: "¿Y este hombre qué me está contando?" Pero, en verdad alberga tanto! 
Para empezar, me gustaría señalar el poder de la palabra. Muchas veces se dice que una buena castaña o una patada bien dada hace que se acabe una batalla y no vaya a más. O más bien para marcar distancias. Ahora, muchas veces, una palabra en cierto momento puede hacer mucho más daño que el dolor físico. Porque al fin y al cabo, el dolor físico te dura una o algunas semanas, algunos días tan sólo, otras puede que duren meses, pero el malestar, porque no es un dolor que se pueda ver la causa externa, es algo que te reconcome por dentro y no te abandona. Pero no sólo en estos casos la palabra es más fuerte que la fuerza, se ha visto siempre que, ante las dictaduras y las opresiones, aunque por más que la fuerza fuese severa y dura, la palabra siempre seguía vigente y difícil era acallarla. 
Otra idea que extraigo de este fragmento y bien diferente a la que he dicho antes es la de tomar decisiones. A todos nos parece algo muy banal tomar una decisión, ya que las tomamos diariamente. Y personas normales, que todo y tener nuestras disputas, pocas son las veces que nuestras decisiones trasciendan más allá de la monotonía y la banalidad. Pero muchas veces, y cada vez más cuando nos hacemos mayores y, si se da el caso, vamos adquiriendo poder entorno a la nuestra persona como podría ser un cargo importante en una empresa como un autónomo, cada decisión es valiosa y tiene que ser estudiada con detenimiento. Ya que todas las decisiones tienen una acción, que es la que nosotros ejecutamos, y una reacción, la acción que el entorno que pueden ser los amigos, familiares, compañeros... nos devuelve. Estas reacciones son las comúnmente llamadas consecuencias. Y aunque, poniendo un ejemplo reciente, si tu dices que el FC Barcelona va a ganar el partido contra el Madrid de cinco goles a cero no tiene ninguna consecuencia alrededor de ti. En cambio, si lo dice el presidente del FC Barcelona, todo el mundo se le tira al cuello y tendrá que enmendar su error. Y muchas veces, esas decisiones que tomamos nosotros las podríamos tomar como algo sin importancia, que podrían hacer el bien, encender una luz donde hay oscuridad. Pero por muchas buenas intenciones, esa luz que puede que ilumine un lugar, no dejará de haber oscuridad. Y por muchas luces que se enciendan, siempre habrá alguna sombra que aparezca despues del nacimiento de esa luz, oculta en lo más recóndito. Al fin y al cabo, luz y oscuridad son dos hermanas. Sin luz no hay oscuridad y sin oscuridad no hay luz. Es como intentar enseñar a un ciego de nacimiento la luz, los colores. Aunque pensamos, en realidad no ve luz, ve oscuridad porque es la ausencia de luz, si un ciego nunca a podido experimentar qué es la luz, tampoco puede experimentar su ausencia, no puede sentir la ausencia de ella, porque la desconoce.

sábado, 2 de abril de 2011

Bienvenidos

Hola:

Inauguro por fin este blog con la esperanza de que se convierta en punto de encuentro habitual y para que sea una plataforma para reflexionar acerca de la cultura fuera del aula. Tendrán cabida todos los temas que tengan que ver con la lengua y con las artes (literatura, música, pintura, cine, teatro…). Podéis reflexionar, incitar a vuestros compañeros a la reflexión, compartir inquietudes, recomendar, etc. Con esto me conformo, porque la cultura de mañana depende de vosotros, porque la cultura os hará más sensibles, porque la cultura os puede enseñar a vivir. Os espero aquí… a todos.

Bienvenidos.