jueves, 7 de abril de 2011

Nuestro legado.

Siguiendo en la línia de las últimas publicaciones he decidido comentar dos textos con el mismo mensaje. El primer texto pertenece al libro Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes, y el segundo a La Vida es Sueñó de Pedro Calderón de la Barca.

“[…] Y ninguna comparación hay que más al vivo nos represente lo que somos y lo que habemos de ser como la comedia y los comediantes. Si no, dime: ¿No has visto tú representar alguna comedia adonde se introducen reyes, emperadores y pontífices, caballeros, damas, y otros diversos personajes? Uno hace el rufián, otro el embustero, éste al mercader, aquél el soldado, otro el simple discreto, otro el enamorado simple; y acabada la comedia y desnudándose de los vestidos de ella, quedan todos los recitantes iguales. -Sí he visto –respondió Sancho. -Pues lo mismo-dijo don Quijote- acontece en la comedia y trato de este mundo, donde unos hacen los emperadores, otros los pontífices, y, finalmente, todas cuantas figuras se puedan introducir en una comedia; pero en llegando al fin, que es cuando se acaba la vida, a todos les quita la muerte las ropas que los diferenciaban, y quedan iguales en la sepultura”

"Y sí haremos, pues estamos en un mundo tan singular, que el vivir sólo es soñar; y la experiencia me enseña, que el hombre que vive sueña lo que es hasta despertar. Sueña el rey que es rey, y vive con este engaño mandando, disponiendo y gobernando; y este aplauso, que recibe prestado, en el viento escribe, y en cenizas le convierte la muerte (¡desdicha fuerte!); ¡que hay quien intente reinar, viendo que ha de despertar en el sueño de la muerte! Sueña el rico en su riqueza que más cuidados le ofrece; sueña el pobre que padece su miseria y su pobreza; sueña el que a medrar empieza, sueña el que afana y pretende, sueña el que agravia y ofende, y en el mundo, en conclusión, todos sueñas lo que son, aunque ninguno lo entiende[...] ¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son."


En mi opinión ambos textos, aunque a través de diferentes ejemplos, pretenden transmitir la misma idea: la igualdad de las personas y la importancia del mundo espiritual por encima del material. Cervantes ilustra este concepto mediante la extrapolación de lo acontecido en una obra de teatro a la realidad. Calderón de la Barca, por otra parte, compara la vida con un sueño del que es inevitable despertar para encontrarnos como realmente somos. He decidido comentar estos dos textos porque comparto la opinión que se extrae de ellos: la muerte nos iguala a todos, haciendo que cualquier distinción existente en vida desaparezca. Así pues no merece la pena dedicar toda la vida a acumular riquezas o poder, porque nada de eso trasciende más allá del mundo terrenal. Sin embargo el mensaje no debe ser malinterpretado. Tanto los textos como mi interpretación pueden inducir a pensar que su mensaje implica que no merece la pena hacer nada en esta vida, ya que nada de eso tiene importancia al final. Desde mi punto de vista los fragmentos no defienden esta postura, es más, yo creo que es importante aprovechar la vida al máximo e intentar cambiar cuanto sea posible a mejor, ya que, aunque nuestras vidas son efímeras, el legado que dejamos a las generaciones futuras sí que tiene una vida más alla de la muerte. Al leerlos, me sugieren la idea de que sí que importa realmento es el mundo espiritual, los valores, los ideales, las creencias... pues estas son, a menudo, el pilar que nos sostiene y nos impulsa a seguir adelante cuando las demás cosas parecen perder el sentido.


1 comentario:

  1. Tienes razón, yo solo quiero añadir que, el mensaje, aunque nos dice que seamos lo que seamos, al final y al cabo todo es un simple sueño y al despertar todos nos igualamos, eliminando todas las diferencias que en vida nos separaban, porque la muerte no tiene compasión con nadie. Pero no quiere decir que dejes de hacer lo que haces simplemente porque crees que no puedes hacer nada ni dar nada bueno a los demás. Justamente es todo lo contrario, tienes que hacer lo que haces, porque eres el único que lo harás, serás el único que defenderá tus ideales y nadie más peleará en tu causa mejor que tu.

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