lunes, 4 de abril de 2011

Encender una vela es proyectar una sombra

Bueno, primera entrada del blog después de la inauguración de Noemi, y me he decantado por el comentario de este fragmento, del libro "Un mago de Terramar" escrito por LE GUIN, Ursula, que ya desde tercero de la ESO me tiene captivado.

- Esto es una piedra, tolk en la Lengua Verdadera - dijo, mirando amablemente a Ged -. Una piedrecita de la Isla de Roke, una minúscula porción de la tierra seca en que viven los hombres. Esta piedra es ella misma. Es parte del mundo. Por medio de la Ilusion y el cambio puedes hacer que parezca un diamante o una flor o una mosca o un ojo o una llama... - La piedra se transformaba de instante en instante en las cosas que él iba nombrando, y volvía a ser piedra.- Pero son sólo apariencias. La Ilusión engaña al observador; le hace ver y sentir que el objeto se ha transformado. Pero no lo transforma. Para transformar esta piedra en una gema tienes que ponerle otro nombre verdadero. Y eso, hijo mío, hasta con una piedrecilla tan pequeña como ésta, es cambiar el mundo. Se puede hacer. En verdad se puede. Es el arte del Maestro de Transformaciones, y tú lo aprenderás, cuando estés preparado. Mas no transformarás una sola cosa hasta que no sepas cuál será el bien y el mal que resultará. El mundo se mantiene en Equilibrio. El poder de Transformación y de Invocación de un mago puede romper ese equilibrio. Tiene que ser guiado por el conocimiento, y servir a la necesidad. Encender una vela es proyectar una sombra…
Miró otra vez el guijarro en el hueco de la mano.
- También una piedra es una cosa buena, ¿sabes? - siguió diciendo, en tono menos grave-. Si las Islas de Terramar fueran todas de diamante, tendríamos aquí una vida dura. Goza con las ilusiones, muchacho, y deja que las piedras sean piedras.

No se vosotros, pero cuando acabo de leer este fragmento me vienen tantas cosas a la cabeza, vale que puede que en un principio te puedas quedar: "¿Y este hombre qué me está contando?" Pero, en verdad alberga tanto! 
Para empezar, me gustaría señalar el poder de la palabra. Muchas veces se dice que una buena castaña o una patada bien dada hace que se acabe una batalla y no vaya a más. O más bien para marcar distancias. Ahora, muchas veces, una palabra en cierto momento puede hacer mucho más daño que el dolor físico. Porque al fin y al cabo, el dolor físico te dura una o algunas semanas, algunos días tan sólo, otras puede que duren meses, pero el malestar, porque no es un dolor que se pueda ver la causa externa, es algo que te reconcome por dentro y no te abandona. Pero no sólo en estos casos la palabra es más fuerte que la fuerza, se ha visto siempre que, ante las dictaduras y las opresiones, aunque por más que la fuerza fuese severa y dura, la palabra siempre seguía vigente y difícil era acallarla. 
Otra idea que extraigo de este fragmento y bien diferente a la que he dicho antes es la de tomar decisiones. A todos nos parece algo muy banal tomar una decisión, ya que las tomamos diariamente. Y personas normales, que todo y tener nuestras disputas, pocas son las veces que nuestras decisiones trasciendan más allá de la monotonía y la banalidad. Pero muchas veces, y cada vez más cuando nos hacemos mayores y, si se da el caso, vamos adquiriendo poder entorno a la nuestra persona como podría ser un cargo importante en una empresa como un autónomo, cada decisión es valiosa y tiene que ser estudiada con detenimiento. Ya que todas las decisiones tienen una acción, que es la que nosotros ejecutamos, y una reacción, la acción que el entorno que pueden ser los amigos, familiares, compañeros... nos devuelve. Estas reacciones son las comúnmente llamadas consecuencias. Y aunque, poniendo un ejemplo reciente, si tu dices que el FC Barcelona va a ganar el partido contra el Madrid de cinco goles a cero no tiene ninguna consecuencia alrededor de ti. En cambio, si lo dice el presidente del FC Barcelona, todo el mundo se le tira al cuello y tendrá que enmendar su error. Y muchas veces, esas decisiones que tomamos nosotros las podríamos tomar como algo sin importancia, que podrían hacer el bien, encender una luz donde hay oscuridad. Pero por muchas buenas intenciones, esa luz que puede que ilumine un lugar, no dejará de haber oscuridad. Y por muchas luces que se enciendan, siempre habrá alguna sombra que aparezca despues del nacimiento de esa luz, oculta en lo más recóndito. Al fin y al cabo, luz y oscuridad son dos hermanas. Sin luz no hay oscuridad y sin oscuridad no hay luz. Es como intentar enseñar a un ciego de nacimiento la luz, los colores. Aunque pensamos, en realidad no ve luz, ve oscuridad porque es la ausencia de luz, si un ciego nunca a podido experimentar qué es la luz, tampoco puede experimentar su ausencia, no puede sentir la ausencia de ella, porque la desconoce.

2 comentarios:

  1. Buena reflexión, Marc. Yo añadiría que el texto habla también de la manera que tenemos de ver las cosas, de encararnos con la realidad. En lo más pequeño se puede hallar algo importantísimo. Esa piedra parece insignificante, pero está cargada de significado. Está claro que "todo es según el color del cristal con que se mire", y ahí es donde entra en juego la ilusión. Cuidado con las cosas que nos pasan desapercibidas, porque pueden tener más valor para nuestras vidas de lo que parece. Igual que hay días que se nos antojan insignificantes, pero puede que sea precisamente ese el primer día del resto de nuestras vidas. Por eso hay que estar muy atentos y ver qué es lo que pasa a nuestro alrededor.

    Os dejo un vídeo, un fragmento de la película "Princesas" (que os recomiendo) en el que Calle, la protagonista reflexiona sobre ello. Espero que os guste.
    http://www.youtube.com/watch?v=EJKUnlaTpYQ

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  2. El punto de vista de la importancia también depende de la persona, porque para una persona puede ser muy importante una cosa y para la otra no significa nada y no por eso deja de ser importante.

    Noemi, he visto el vídeo y me ha hecho reflexionar mucho sobre lo bueno de la vida. Me ha gustado mucho.

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